Eugenio Amézquita Velasco
-El colapso del sistema de salud en Celaya cobra una vida humana en condiciones de absoluta ignominia y omisión institucional.
-La denuncia pública de Marco Mancera no es un caso aislado, sino el síntoma de una crisis de humanidad y ética médica.
-La amenaza legal contra el periodista busca silenciar una demanda legítima de justicia frente a la negligencia médica.
La muerte de un ser querido es, por sí sola, una carga que desborda el espíritu. Sin embargo, cuando esa pérdida es producto de la negligencia, de la frialdad burocrática y de la soberbia de un servidor público que ha olvidado el juramento hipocrático, el dolor se transforma en una exigencia irrenunciable de justicia. La tragedia que hoy enfrenta nuestro compañero periodista, Marco Israel Mancera, no es un evento fortuito; es el resultado de un sistema de salud que, en el ISSSTE de Celaya, parece haber abandonado su vocación de servicio para refugiarse en el despotismo y la indolencia.
El relato de lo ocurrido este viernes es una afrenta a la dignidad humana. Tres horas de espera en el área de urgencias son, en la práctica, una sentencia de muerte para alguien en condiciones delicadas. La decisión de un médico de ignorar la gravedad de un paciente, sumada a la denuncia de un trato inhumano hacia los familiares, no constituye un error de juicio: constituye una falta grave que debe ser investigada hasta sus últimas consecuencias. Cuando la burocracia se antepone a la vida, el Estado falla en su obligación más elemental.
Lo más alarmante, sin embargo, no es solo el hecho fáctico de la defunción, sino la respuesta de la institución y sus operadores. El médico señalado, presuntamente lejos de mostrar empatía o disposición para el esclarecimiento, ha optado por el camino de la intimidación legal.
Intentar amedrentar a un comunicador que ejerce su derecho a la denuncia pública tras sufrir una tragedia personal es un acto de una bajeza moral incalculable. Marco Mancera no está solo; cuenta con el respaldo de una comunidad que ya ha comenzado a levantar la voz para confirmar que su caso es, lamentablemente, el rostro visible de una cultura de maltrato sistemático en dicha clínica.
Esta redacción se suma a la exigencia de transparencia. La impunidad en el ámbito hospitalario se nutre del silencio de las familias que, vencidas por el dolor y el miedo, no denuncian. Hoy, el llamado de Marco Mancera de recabar testimonios debe marcar un precedente. Es momento de que las autoridades del ISSSTE a nivel estatal y nacional dejen de encubrir a los llamados "servidores públicos" que, bajo el amparo de su cargo, actúan con violencia y prepotencia.
La medicina es, ante todo, un acto de amor y servicio. Cuando un médico pierde esa brújula, pierde su derecho a ejercer. No se trata de una cacería de brujas, sino de una limpieza necesaria en las instituciones que deben proteger a la ciudadanía. Metro News se solidariza con la familia Mancera y pone su plataforma al servicio de la verdad.
Que este dolor no sea en vano; que sea el catalizador de una transformación real en la atención médica de nuestra región. No se puede callar ante la muerte injusta, y menos aún cuando el sistema pretende que el miedo prevalezca sobre la justicia. La verdad, aunque sea dolorosa, es el primer paso para sanar una herida social que sangra en los pasillos del hospital. #MetroNewsMx

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